Pandemia, paranoia y algunas injusticias

Cuando comenzaba el viernes, algunos periodistas manejabamos las noticia de que se había activado el protocolo de seguridad, hubo que esperar a la comunicación oficial pero, difundida comenzó una serie de situaciones que cambiaron radicalmente la vida de los gilenses.

Realidades distintas

En la mañana del viernes y al comenzar a circular los rumores de la activación del protocolo, fue Matias Valli propietario del complejo Aeropuerto que hizo punta suspendiendo las actividades de su emprendimiento por dos fines de semana. A Matias se sumaron casi todo los locales de diversión nocturna rápidamente. Cerca del mediodía del viernes se difundió el decreto y la reglamentación que era bien especifica. Casi todo estaba vedado, actividades como por ejemplo un entrenamiento en Hockey en el Club El Frontón no fue permitido y parecía que la comunidad cambiaba radicalmente su forma de vida y en parte eso paso, pero como siempre aparecen realidades diferentes.

Promediando la tarde empezaron a verse publicaciones de lugares nocturno avisando que abrían a la noche. La excusa de la oficina de comercio local era que estaban habilitados porque eran Resto Bares y podrían regular al 50 % su limitación, algo absolutamente incomprobable. esta decisión desato la bronca de los que no pudieron abrir, denunciando un discriminacion que no tiene mucho sentido. Tal fue la confusión desatada que en la noche del viernes se pretendió no permitir una fiesta de casamiento que tenia un numero de invitados que estaba dentro del limite de lo permitido. en otro hecho insólito, personal de inspección general se presento en un reconocido bar de la ciudad por una supuesta «denuncia» a pretender hacer echar a los 12 amigos que estaban viendo el partido de boca.

Sin embargo se noto inmediatamente de conocida la noticia de un posible caso en nuestra ciudad, que los vecinos tomaron sus recaudos, muy poca gente circuló por los lugares habilitados discriminatoriamente que por cierto no se controlo. Hasta en un supermercado chino se vio este sábado a los empleados atendiendo con barbijo, Un dato a destacar es la falta de control en el precio del alcohol en gel, en una farmacia local se llego a vender un frasco a quinientos pesos