
La crisis que afecta a los usuarios de la línea de colectivos 276, operada por la empresa Compañía de Transporte La Isleña, está lejos de resolverse y tiende a agravarse. El impacto del deficiente servicio ya no se limita a localidades puntuales como San Andrés de Giles o Carmen de Areco, sino que se extiende a lo largo de todo su recorrido, afectando también a los partidos de Luján, General Rodríguez y Pilar.
En las redes sociales, particularmente en la página de Facebook “Usuarios línea 276 cia la isleña”, las denuncias se multiplican diariamente. La tensión social escaló al punto de que en sectores como el barrio Marabó, en General Rodríguez, los damnificados ya organizaron asambleas vecinales para exigir soluciones urgentes.
Demoras crónicas y perjuicio laboral
Los pasajeros damnificados coinciden en que las frecuencias se distanciaron de manera crítica. Esta situación provoca demoras sistemáticas que impiden a los trabajadores llegar a tiempo a sus puestos y complican la asistencia de estudiantes tanto a los colegios secundarios de la zona como a la Universidad Nacional de Luján (UNLu).
Ante la falta de respuestas institucionales por parte de la empresa, los vecinos trasladaron el reclamo a las autoridades municipales de cada uno de los distritos afectados.
Gestiones políticas en punto muerto
Hace algunas semanas, el intendente de San Andrés de Giles, Miguel Gesualdi, mantuvo un encuentro conjunto con sus pares de Luján y Carmen de Areco. De la reunión participó también el ministro de Transporte de la provincia de Buenos Aires, Jorge D’Onofrio.
A pesar de la gravedad de la situación, el único anuncio oficial derivado de dicha cumbre fue la propuesta de conformar una «mesa de trabajo», sin que hasta el momento se hayan comunicado medidas concretas ni avances significativos.
El trasfondo económico del conflicto
Fuentes del sector señalan que la problemática es de compleja resolución, ya que está directamente vinculada a la política económica nacional. El recorte de los subsidios al transporte público por parte del Gobierno federal, sumado al cambio de la fórmula de compensación —que pasó de financiar el trayecto recorrido a pagar estrictamente por pasajero transportado, desfinanció las frecuencias periféricas y sumergió al servicio en una profunda incertidumbre operativa.
