
La feroz disputa que atraviesa el peronismo bonaerense proyecta sus esquirlas hacia el interior de la provincia. En San Andrés de Giles, el tablero local no se divide entre el kirchnerismo y el kicillofismo, sino que enfrenta directamente al ala K con el Frente Renovador de Sergio Massa. Aunque el trasfondo comparte la misma raíz provincial —una puja nítidamente electoral por el reparto de candidaturas—, en la política gilense el conflicto adoptó una dinámica propia y un fuerte tono de sospechas.
Reparto de poder y paz armada
Hasta hace poco, la convivencia institucional parecía marchar sobre rieles. Ambos sectores habían logrado consensuar la lista de candidatos que acompañó al intendente Miguel Gesualdi en 2023, sellando un acuerdo que incluyó la distribución de espacios en el Ejecutivo. Gracias a ese pacto, Marina Moretti —actual presidenta del PJ local— logró posicionar a referentes de su espacio en áreas como Turismo, Datos, Medio Ambiente y Género entre otras.
Sin embargo, la frágil tregua se rompió de manera inesperada. El detonante de la crisis fue el debate en torno a la aprobación de un ambicioso emprendimiento inmobiliario, un tema que hizo aflorar tensiones subterráneas.
El faltazo que rompió el quórum
La última sesión del Concejo Deliberante dejó al desnudo la grieta. La ausencia en bloque de los tres concejales que responden al kirchnerismo impidió que el oficialismo alcanzara a hacer aprobar el proyecto – cuestión que se materializo cuando el bloque PRO abandono la sesión – , haciendo caer el tratamiento del proyecto inmobiliario.
La jugada legislativa tuvo un costo político inmediato. En los despachos principales del palacio municipal, la actitud del bloque K fue leída como una abierta declaración de guerra y dejó una herida profunda que promete reconfigurar las alianzas internas.
En paralelo a la rosca legislativa, el conflicto se trasladó al plano digital con métodos de dudosa ética. Desde hace algún tiempo, la página de Facebook «Noticias de San Andrés de Giles» se convirtió en el escenario de una guerra de operaciones mediáticas orientada a pasarse facturas políticas mediante la difusión de información falsa.
El primer golpe apuntó a una supuesta trifulca entre el intendente Gesualdi y la presidenta del Concejo Deliberante, Verónica Di Tata. Si bien el cruce efectivamente existió, el verdadero origen del chispazo no fue el que trascendió públicamente, sino la filtración de un polémico mensaje posteado en un grupo político de WhatsApp por uno de los funcionarios «estrella» de la gestión municipal, sobre quien hoy recaen todas las sospechas de ser quien maneja los hilos de esa página anónima.
Fake news y desmentidas
El último episodio de esta novela política involucró de lleno a la actual presidenta del Instituto de Previsión Social (IPS). La polémica página de Facebook difundió una noticia falsa asegurando que la funcionaria provincial había realizado gestiones para que la empresa de colectivos La Isleña aumentara la frecuencia de sus servicios. La respuesta no se hizo esperar: la propia Marina Moretti salió a desmentir categóricamente la publicación en sus redes sociales personales.
La interna peronista local está escalando a niveles sin retorno. En los pasillos de la política gilense se comenta que se estaría utilizando este método para cobrarse venganza por el freno al proyecto inmobiliario. En el centro de las miradas se encuentra el funcionario «estrella» de Gesualdi, a quien ya muchos señalan en el pueblo como quien maneja esta fan page, una especie de Santiago Caputo, pero de vuelo local.
