Opinión / Cupo Trans, una ordenanza dos años incumplida

Cuándo el país avanza frente a toda Latinoamérica en materia de derechos para la comunidad lgbt+ nosotros seguimos teniendo un agujero oscuro que es inconducente.

Sancionada en 2018 la ordenanza del cupo laboral trans y puesta en vigencia efectivamente en el año 2020 hay algunos detalles que no se pueden dejar de mencionar. Se cumple la ordenanza casi dos años  después , si bien es cierto que revisando otras ciudades se encuentra la más variada utilización del tema, no hubo en nuestro caso más que una simple inclusión, algunos pueden decir acá ¿porque debería ser distinto? ¿A cuántos empleados municipales les habrán explicado cómo hacer su trabajo? o lo han acompañado en el transcurso que en el mundo laboral se conoce como inducción. Y es cierto a casi ninguno. Pero no estamos hablando de personas que transitan su vida como cualquiera de nosotros, hablamos en el caso de la primera inclusión del cupo labor tras de una mujer trans que había  atravesado  terribles caminos a los que muchos de ellos deben enfrentarse. Entonces ¿Por qué es necesario el acompañamiento?, quizás porque es la primera vez que esa persona deberá respetar un horario de ingreso y salida en su vida y en su gran mayoría hablamos de adultos mayores de 25 años; Porque esa persona ha sido casi toda su vida expulsada de los lugares en donde nosotros andamos con naturalidad y lo hacemos sintiéndonos protegidos.

¿Porque renunció? ¿La hicieron renunciar? O lo que sucedió con la primer inclusión del cupo tras en nuestra ciudad fue un error del municipio. Sirven las ordenanzas, si escritas pueden ser maravillosas pero nadie hace un seguimiento de estos casos. Una falsa venta política, un inmenso descreimiento y un enojo interminable. Si bien es cierto que existen otros  acompañamiento por parte del Municipio como subsidios, (bajísimos), la apertura de un consultorio para lograr la hormonizacion (entendemos que aún ninguna se hizo posible ahí) la incorporación de un psicólogo eso aún no alcanza.

En el supuesto censo sobre la comunidad que hizo el área de género y diversidad del municipio se contabilizan unas 15 personas en condiciones de trabajar, pero declaraciones públicas de la responsable dicen que no hay recursos humanos si hubiera intensiones de cumplir con la ordenanza. Usted también se puede preguntar. ¿Eso resolvería el problema?  ¿EL trabajo resolvería el problema? Dejaría felices a los posteadores de reclamos qué aun no entienden que eso no le mueve la moral a ninguno de los que tienen que decidir, o será una simple puesta para no dejar de ser tema de redes, temas de unos pocos, tema de desinterés. Lo cierto es que la prostitución sigue, los dolores siguen, la necesidad de alimentarse, de vestirse de sentirse dignos.

Los leo y los veo en unos días.

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